Historia > ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Con la Revolución Industrial del siglo XIX, las explotaciones mineras de la cuenca de Sabero y la consecuente puesta en marcha del “Ferrocarril de la Robla”, abren unas nuevas perspectivas en la mejora de la vida de nuestras gentes: trabajo duro, pero necesario para atender a tantas bocas como había en cada casa. En Sabero nace la primera fundición siderúrgica de España instalada en una nave neogótica en piedra y ladrillo, edificio que hoy alberga el Museo de la Siderurgia y Minería de Castilla y León. Estas explotaciones carboníferas inicialmente en manos de la sociedad “Palentino-Leonesa”, pasan poco después  a manos  de la sociedad “Martínez y Cía” constituyendo en 1887 la sociedad “Minas de Sabero” que formaron Tomás Allende, Basterra, Enrique Aresti  y la Sra. Vda. De Espalza. La Gaceta de  Madrid del  25 de enero de 1887 publicó los estatutos reformados de Minas de Sabero, exigiendo a los antiguos accionistas de la “Palentino-Leonesa”, los dividendos pasivos en poder de Saturnino Martínez Silva, y la facultad de emitir obligaciones. La “Palentino Leonesa” llegó a suscribir acciones del Ferrocarril de Madrid a Aranjuez, a cambio de pueblo18parte del suministro de carriles (Julián García Sánchez, Líneas del Tren nº 180, agosto 1888). El 7 de septiembre de 1892 un conjunto de industriales vascos fundó  la sociedad “Hulleras de Sabero y Anexas”. Tomando a su cargo “Minas de Sabero”, los socios aportaron 5.000.000 pts  en concesiones y se tuvieron que emitir 3.652.200 pesetas en obligaciones al 5 % de interés. Sus principales socios, además de los ya conocidos Tomás Allende, Sociedad Basterra e Hijos y Enrique de Aresti fueron Antonio de Guinea, Victoriano Zabalinchaurreta y Casilda de Iturizar.

Esta época de la fiebre minera pudo haber sido clave para el desarrollo posterior del país. Pero no fue así. Nuestros hombres pusieron el trabajo, la tierra ofreció generosa su carbón, pero las riquezas generadas por las plusvalías volaron a los bancos que financiaban iniciativas en otros territorios. Veneros, Sotillos, Olleros, Casetas…no fueron la máquina de vapor que tirara de un progreso industrial bien merecido. Aquí puede estar el origen de actuales frustraciones, y no en supuestas confabulaciones y dominios de otros socios de los Reinos de España. De todos modos la mejoría coyuntural despertó en nuestros paisanos las ganas de prosperar, abriéndose pequeños comercios.

Y como que no quiere la cosa nos adentramos en el siglo XX. Allá por 1924 tiene lugar la construcción de la casa escuela. Poco después la guerra Civil: fue una contienda fratricida que partió, destrozó, envió a la clandestinidad o al exilio a tantas familias, y hundió en la miseria al país. Y después una posguerra dura y oscura en todos los sentidos: los tiempos del racionamiento. El 14 de Mayo de 1939 comenzaron a funcionar las “Cartillas del Racionamiento”: las había de 1ª, 2ª y 3ª categoría dependiendo esta clasificación del tipo de trabajo del cabeza de familia (nivel social por tanto), y del estado de salud. Así el Gobierno podía controlar la distribución de alimentos básicos que escaseaban, limitando la adquisición a unos cupos por persona que se registraban en esta Cartilla, previo pago. Los productos habituales eran garbanzos, aceite, bacalao, azúcar, tocino, pan negro, jabón; en ocasiones se podía uno encontrar con la sorpresa de café, chocolate, membrillo…La leche, carne y huevos eran artículos casi exclusivos del mercado libre (negro). El cupo semanal por persona acostumbraba a ser el siguiente, con pequeñas variaciones marcadas por la necesidad, cantidad y tipo de alimentos en circulación legal:

pueblo19-Un kilo de patatas
-Un cuarto de litro de aceite
-Cien gramos de azúcar terciado
-Cien gramos de garbanzos
-Doscientos gramos de jabón
-Un bollito diario de pan negro (150 ó 200 gramos por cartilla)

Regía este sistema la Comisaría General de Abastos que semanalmente publicaba la cantidad, el precio y el porcentaje de los alimentos que se consignaban. Igualmente se asignaba a cada ciudadano/a el establecimiento comercial al que podía acudir. No se podía adquirir legalmente ningún producto afectado por el racionamiento y por tanto, dada la extrema necesidad, se desarrolló un importante mercado negro denominado estraperlo que obviamente tenía unos precios muy elevados. Salirse de la normativa legal suponía arriesgarse a penas de cárcel. Se tenía que pedir autorización para hacer la matanza. En algunas casas, si podían escaquear o adquirir grano, por la noche con métodos de lo más imaginativo para burlar los funcionarios de la Fiscalía, hacían pan que, de ser sorprendidos (el olor a veces denunciaba), les era decomisado . La hambruna obligaba a “dar gato por liebre”, conformarse con “patatas a lo pobre”, degustar “patatas al Avión” (patatas hervidas con laurel y colorante marca “El Avión”), sustituir el café por la achicoria, confeccionar guisos de castañas y bellotas…Las monedas en circulación eran la “perrina” (5 céntimos) , la “perrona “ (10 céntimos), el real (25 céntimos), la “rubia” (una peseta) y el duro (5 pesetas). En 1952 fue abolida la Cartilla del Racionamiento.
Durante casi todos estos años de posguerra y hasta bien entrados los sesenta, regentó la escuela don Baldomero, un hombre moderado y poco autoritario (en contrapunto con el clero coetáneo que abusaba de métodos “expeditivos”). Fue sin duda un maestro atípico para los tiempos que corrían ya que supo mantenerse a una cierta distancia de las consignas y prácticas del Régimen: yo no recuerdo haber cantado nunca ( mano alzada) el “Cara al sol” como precalentamiento pedagógico, ni haber entrado en la escuela militarizado marcando el paso, ni haber tenido en el temario de la programación escolar el aprendizaje de las canciones patrióticas (“Montañas nevadas”, himno nacional con la letra de José-Mª Pemán…) mientras que el Catecismo del P. Astete sí que entraba por las buenas o por las malas (a sangre y fuego si era preciso); pero eso era competencia del señor cura al que temíamos “como a una vara verde”. Pero volviendo al “señor maestro” creo que se ha de reconocer que gracias a su buen hacer profesional muchos guajes/as alcanzaron un cierto nivel cultural nada despreciable para la época y más si tenemos en cuenta el alto absentismo escolar motivado por el trabajo infantil que era , o se creía, necesario para reducir las escaseces familiares. Y en el tramo de los cincuenta, ya con cierto alivio económico, más de uno pudimos seguir, con buen nivel de preparación, estudios superiores.
Aunque desde 1930 los pueblos de Barrillos y Acisa contaban oficialmente con electrificación al estar conectados con la central de Pesquera, la verdad era que estaban a dos velas: la escasa potencia de la factoría y el estado lamentable del tendido reducían a la mínima expresión los resultados del servicio; las bombillinas de las linternas aguantaban el potencial de la red en los momentos de crisis más aguda. Entonces la empresa intentaba la socialización de la miseria procediendo a precintar las bombillas, todas de igual y mínimo voltaje.. Pero poco duraba la alegría en la casa del pobre, y poco a poco el personal iba desprecintando, hasta que de nuevo se había de volver, todos a una, a los candiles de carburo, a los faroles de aceite o las velas ya citadas. Esta pesadilla tercermundista se superó por fin en los años sesenta en que se hizo cargo del suministro eléctrico León Industrial, etapa de la que nos queda una muestra en el “torreón” del Cantico. La prestación era aceptable pero insuficiente cuando los niveles de consumo eran excepcionales como ocurría al conectar a la red los equipos de sonido de las orquestas. Así que en fiestas se había de reducir al máximo el consumo domiciliario para evitar el salto de los fusibles del trasformador.. Hubo que esperar al 1982 para que el plan de electrificación rural de Iberduero nos ofreciera un servicio “homologable”.

pueblo20El Apeadero de la Vega durante muchos años (demasiados años) fue una fruta prohibida. Sin embargo, desde que la memoria colectiva recuerda, todos los trenes de viajeros paraban en la Vega el día 22 de Agosto, para poder atender a la multitud de romeros que desde León y la comarca venían ofrecidos a la Virgen de los Remedios. Alguna paradita también hacían los trenes nocturnos durante la época del estraperlo, actividad que alivió más de una pena a propios y extraños exportando al País Vasco algún que otro producto. .Finalmente el apeadero, subtitulado con el nombre de Ntra. Sra. de los Remedios, fue inaugurado en 1967 con pompa y dulces artesanos , denominación de origen “Barrillos”.
Es también por estos años, al iniciarse en España el desarrollismo, cuando nuestros hombres y mujeres, genéticamente inquietos y dispuestos a ganarse un futuro mejor, comienzan a emigrar, sobre todo a Asturias. Barrillos queda casi despoblado. Fue el pueblo más afectado por la emigración. Fueron unas décadas de postración. La modernidad del piso con sus electrodomésticos, consiguieron no sólo olvidar, sino renegar de la casa del pueblo y de cuanto oliera a rural. ¡Cuántas casas se pasaron años y años cerradas y otras tantas amenazaban ruina!
Lenta y silenciosamente también por estos pagos las cosas fueron mejorando. A finales de los años sesenta ciertas conexiones políticas hicieron posible participar de la gran revolución del Ministerio de Información y Turismo del Sr. Fraga: EL TELECLUB instalado en la antigua escuela y que sirvió de “punto de encuentro” sobre todo en las tardes del domingo y en algunos acontecimientos deportivos. Durante esta época los locales de la casa-escuela también hicieron la función de consultorio médico: el titular de La Ercina pasaba consulta aquí un día por semana.
Solucionado el tema de los puentes sobre el río Esla (Cistierna) y el río Porma (Vegaquemada) llega por fin en 1970 la carretera que permite a las Arrimadas conectarse con el mundo motorizado Pocos años más tarde, hacia 1975, se ataca la tarea de la acometida de agua corriente y red de alcantarillado El esfuerzo de la Junta Vecinal y los trabajos de las hacenderas permitieron que las aguas de los manantiales de Valdeo, la Vallina Verde y el Truébano llegaran a los hogares de Barrillos.
En 1982 la Compañía Telefónica Nacional inicia una campaña para conectar los núcleos rurales. Este primer paso, un salto gigantesco para las condiciones de vida de nuestras aldeas, sólo incluía una dotación de servicio público instalado en una casa del pueblo. Hubo que esperar hasta 1994 para contar con las prestaciones del teléfono particular. A causa de las condiciones del relieve estos teléfonos funcionan a base de una pequeña emisora que capta la señal por una antena exterior.
Pero los tiempos avanzan que es una barbaridad. La contaminación, el ritmo frenético de las ciudades, y la mejora de los servicios rurales, abrieron una nueva era en este pueblo nuestro. También

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en esto fue pionero Barrillos: se inició un proceso de recuperación de la casa de los padres (o abuelos), se reconstruyó con gusto y esmero, se edificaron nuevas viviendas. Este proceso continúa actualmente: basta comprobar los cambios que debería introducir Licinio en su copla de Barrillos… Sin prisas, pero sin pausas, se ha restaurado nuestro patrimonio artístico-cultural y se ha dotado a la “Capital de las Arrimadas” de un urbanismo más que digno y de unas instalaciones sencillas pero envidiables (parque, polideportivo, tele-club y casa escuela, pozo complementario para el servicio de abastecimiento, depuración de aguas residuales …). Atendiendo a la consigna olímpica del 92, Barrillos se ha dicho a sí mismo: PONTE GUAPO”: se han restaurado la iglesia y la ermita, se ha hecho una nueva instalación de iluminado público, se han rotulado calles, se han plantado muchos árboles, se han colocado bancos en los “rincones”, se ha urbanizado todo el pueblo, se han hecho ajardinamientos…

Referencias geográfico-climáticas:
Barrillos se encuentra situado en las siguientes coordenadas: Latitud Norte: 42º 48’ 3’’, Longitud Oeste: 5º 16’ 56’’, Altitud 1.065 m.
Éstos son los datos climáticos:
Temperatura media anual: 9,6º
Temperatura mínima (media de mínimas del mes más frio): -2,6º
Temperatura máxima ( media de máximas del mes más cálido): 26,6º
Precipitación media anual: 886 mm.
(Normas urbanísticas Municipales de LA ERCINA: 2009. Memoria informativa)

pueblo22Por lo que hace al nombre, BARRILLOS , diminutivo de BARRIOS (el P. Mariana lo cita como BURGUILLOS), parece indicar claramente que se refiere a distintos barrios pequeños de una población que con el tiempo se fundieron en un solo poblado. La palabra puede tener un origen árabe ( BARRI: “aldehuela independiente de una población”) o quizás celta (BARROS: “fortaleza” o “cantero boscoso”) . La denominación de El Castro podría llevarnos por esta línea. Nuestro pueblo, pues, parece pertenecer a aquellos Barrios y Barrillos que “están en zona montañosa y al lado de un río” (¿): “Está en zona montañosa al lado de un arroyo, afluente del Porma.”
En realidad estos barrillos más bien debían significar grandes casas aisladas de labradores y pastores que cobijaban familias más que numerosas. Tenemos muchos testimonios de estas formaciones: la casa “el herrero”, la casa de “la heredera”, la casa del tío Gabriel, la casa de “los carteros”, la casa de “la maestra”, la casa de “los canteros”, la casa del Rollo (carpinteros). Es pues de larga tradición en nuestro pueblo completar la actividad agropecuaria con otros trabajos que ocupaban el tiempo de la larga invernía.
En este recorrido histórico no podemos olvidar el habla propia de estos pagos. Sin duda que la situación geográfica definida por un territorio montañoso de difícil acceso y situado entre las llanuras castellanas y los gigantes Cantábricos determinó que sus gentes desarrollaran en sus comunicaciones limitadas una manera muy específica de hablar. Su vocabulario a veces nacía de la misma raíz latina (murar), en otras ocasiones se acercaba al vecino castellano (taruco), de cuando en cuando fraternizaba con el astur (guaje) y, para no privarse de nada, se ligaba en algún caso con el gallego (antruido). No parece correcto interpretar la manera de hablar de los “arrimados” y limítrofes como un castellano mal hablado, fruto de su incultura: es asombrosa la riqueza lingüística en el campo de los animales en celo, la precisión de matices que suponen algunos términos,. el origen latiniparlo, culto por tanto, de algunos vocablos…Algunas de sus peculiaridades se identifican con la ruta evolutiva que ha seguido el castellano: terminaciones en “ao” aceptado hoy día en el habla castellana y el prefijo “es” en lugar de “des” (“espabilao”). Sin duda, en otras circunstancias históricas en que las consignas de “limpia, fija y da esplendor” no existían, y la globalización de la “aldea universal” no interfería la evolución de esta manera humana de comunicarse llamada lenguaje, nuestra jerga hubiera dado lugar a una lengua diferenciada del castellano, aunque hermanada con él.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl vocabulario que incluimos en esta obra despertará seguramente multitud de imágenes de nuestra niñez, de cuando erais mozos o mozas, de tantas vivencias…Y las nuevas generaciones tal vez descubran en todo ello la riqueza de sus raíces: en aquellas piedras, en aquellos nombres no sólo está el recuerdo y el legado cultural de unos hombres y mujeres que vivieron en estas tierras, sino también, y sobre todo, su propia vida llena de sufrimientos sobrellevados con una indomable esperanza. Es excitante y maravilloso entrar en el futuro, pero también es reconfortante zambullirse en el pasado.
NOTA: (1) La Real Chancillería de Valladolid funcionó durante buena parte de la Edad Media y durante toda la Edad Moderna ( 1371 /1834) como el más alto tribunal de justicia de la Corona de Castilla para los territorios situados al norte del río Tajo. Contaba con una Sala de Hijosdalgo. Integrada por los Alcaldes de Hijosdalgo y los Notarios del Reino, en ella se ven los pleitos de hidalguía, además de otros asuntos, como los pleitos de alcabalas. El interés genealógico de los pleitos de hidalguía radica en que contienen partidas de bautismo y matrimonio, de varias generaciones.